martes, 23 de julio de 2019

MENSAJE DE LOS OBISPOS DE VENEZUELA

Os comparto el último mensaje de los Obispos de Venezuela reunidos en su Asamblea Ordinaria del 11 de Julio del 2019


Éste es el link, por si no se lee bien en el blog

https://www.cec.org.co/sites/default/files/AO-Exhortaci%C3%B3n%20de%20la%20112%20Asamblea%20%20Dios%20quiere%20para%20Venezuela%20un%20futuro%20de%20esperanza.pdf



EXHORTACIÓN PASTORAL EN OCASIÓN DE LA CXII ASAMBLEA PLENARIA
ORDINARIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA
Caracas, 11 de julio de 2019
Dios quiere para Venezuela un futuro de esperanza
1. Al finalizar los trabajos de la CXII Asamblea Ordinaria de la CEV, compartimos con todo el
pueblo de Venezuela nuestras reflexiones sobre la actual situación del país con la finalidad de
poner en evidencia la magnitud de los problemas que nos aquejan, brindar orientaciones que
nos ayuden a darles respuesta, y animar a todos a comprometernos en la construcción de un
futuro mejor.
Nuestra realidad marcada por el sufrimiento y el dolor de las mayorías.
2. Reiteradamente hemos descrito la compleja y dramática situación política, económica y
social que vive Venezuela, y que tiende a agravarse cada día.
3. Esta realidad queda reflejada en el reciente Informe del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos (4 de julio de 2019). Allí se concluye, entre otras cosas,
que:
 “existen motivos razonables para creer que se han cometido graves violaciones de los
derechos económicos y sociales, incluidos los derechos a la alimentación y la salud, en
Venezuela” (n° 75);
 “durante más de un decenio, Venezuela ha adoptado e implementado una serie de leyes,
políticas y prácticas que han restringido el espacio democrático, debilitado las
instituciones públicas y menoscabado la independencia del poder judicial” (n° 76);
 “todo ello ha permitido al Gobierno cometer numerosas violaciones de los derechos
humanos.” (n° 77);
 “miles de personas, principalmente hombres jóvenes, han perdido la vida en supuestos
enfrentamientos con fuerzas estatales en los últimos años. Existen motivos razonables
para creer que muchas de estas muertes constituyen ejecuciones extrajudiciales
perpetradas por las fuerzas de seguridad” (n° 78);
 “los pueblos indígenas venezolanos son objeto de graves violaciones de sus derechos
individuales y colectivos” (n° 79);
 “el Estado ha denegado sistemáticamente los derechos de las víctimas de violaciones de
los derechos humanos a la verdad, la justicia y la reparación.” (n° 80).
4 Además pone en evidencia que existen abundantes casos de detenciones arbitrarias, torturas y
malos tratos por parte de organismos del Estado (n°. 41-46) y sobre el uso excesivo de la
fuerza y muertes causadas en el contexto de operativos de seguridad (n° 47-52). Todo lo
anterior ha sido denunciado desde hace bastante tiempo por diversas instancias nacionales e
internacionales. Ejemplo de estas violaciones al estado de derecho son las recientes
actuaciones de órganos del Estado que condujeron a la muerte del Capitán de Corbeta Rafael2
Acosta Arévalo y la pérdida de la visión del joven Rufo Chacón, hechos que ya fueron
condenamos enérgicamente por la Comisión de “Justicia y Paz” de esta Conferencia 1
5 Otro rasgo muy significativo de la actual situación es el éxodo de más de un 12% de la
población venezolana, impulsado por la situación política, el empobrecimiento de la clase
media y el menosprecio de los pobres. Una generación de niños y niñas no han visto a sus
padres durante meses. Si la situación económica y social continua en franco deterioro, el país
puede perder en los próximos meses parte importante de su población 2 .
6 En esta crisis, van ganando terreno el deterioro moral de la sociedad con sus secuelas de
violencia, mentira, corrupción e irresponsabilidad, y la desesperanza y el miedo de la
ciudadanía. La inmensa mayoría de los habitantes del país rechaza esta situación porque se
encuentra en abierta contradicción con los tradicionales valores cívicos, culturales y religiosos
que han caracterizado a nuestro pueblo. Los venezolanos seguimos apostando por una
convivencia ciudadana plural, pacífica, en justicia, libertad y solidaridad, como lo establece la
Constitución.
La dignidad de la persona y el bien común, valores irrenunciables.
7 Proclamamos como hombres de fe que Dios quiere lo mejor para Venezuela, así lo afirma el
profeta Jeremías: sus designios son de prosperidad, no de desgracia; él nos da un porvenir y
una esperanza (cf. 29,11).
8 Tal como lo afirmamos en el Concilio Plenario de Venezuela, “una de las grandes tareas de la
Iglesia en nuestro país consiste en la construcción de una sociedad más justa, más digna, más
humana, más cristiana y solidaria” 3 . Esto postula un decidido compromiso de todos por la
defensa de la dignidad de la persona humana y el bien común.
9 Los regímenes políticos, ideologías, organizaciones o instituciones deben estar al servicio de
estos principios fundamentales. Esto exige una decidida promoción y defensa de los derechos
humanos, y una permanente denuncia de los abusos y violaciones de esos derechos, ya que
“todos los atropellos a esa dignidad son atropellos al mismo Dios” 4
10 La renovación ética y espiritual del país es tarea de todos. Esto nos exige favorecer la
educación en principios y valores, desterrar de la vida social la mentira como instrumento de
manipulación, erradicar la corrupción administrativa y el aprovechamiento de los bienes
públicos. De igual forma, construir adecuados mecanismos para superar la violencia familiar y
social. Para ello se hace necesario la participación de todos los sectores e instituciones en el
diseño y realización de un proyecto de reconstrucción democrática del país en la justicia, la
libertad y la paz, guiado por metas claras y tareas concretas.
1
Cf. Comunicado “Todo el que aborrece a su hermano es un homicida” (1 Jn 3,13), Caracas, 4 de julio de 2019.
Cf. Entrevista con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, El Nacional digital, 7 de junio
de 2019, hora 14,02
3
CONCILIO PLENARIO DE VENEZUELA, Documento La Contribución de la Iglesia a la gestación de una nueva
sociedad, n° 90.
4
JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica postsinodal Ecclesia in América n°. 57.
23
11 También exige comprender que la política tiene como finalidad el bien común y no los
intereses particulares. Es perentorio para la recuperación de nuestro país que quienes se
dedican al ejercicio de la política, o aspiren a hacerlo, lo hagan como una opción de servicio, -
como “una alta forma de caridad”-, según la expresión del magisterio pontificio. Con políticos
responsables, generosos, honestos, coherentes, capaces de movilizar la población a la
consecución de grandes objetivos, se puede superar la crisis, ya que hay que enfrentar
problemas y desafíos de gran magnitud.
La tarea de reconstruir Venezuela: decisiones urgentes.
12 Como afirmamos el pasado mes de enero, ante la realidad de un gobierno ilegítimo y fallido,
Venezuela clama a gritos un cambio de rumbo, una vuelta a la Constitución 5 . Ese cambio
exige la salida de quien ejerce el poder de forma ilegítima y la elección en el menor tiempo
posible de un nuevo Presidente de la República 6 . Para que sea realmente libre y responda a la
voluntad del pueblo soberano, 7 dicha elección postula algunas condiciones indispensables tales
como: un nuevo Consejo Nacional Electoral imparcial, la actualización del registro electoral,
el voto de los venezolanos en el exterior y una supervisión de organismos internacionales
como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados
Americanos (OEA) y la Unión Europea, entre otras; igualmente el cese de la Asamblea
Nacional Constituyente.
13 Ante la “emergencia humanitaria” en la que el sistema económico y político vigente ha
sumido a toda la población, es urgente que se permita la entrada masiva y distribución de la
ayuda de alimentos y medicinas, con participación y supervisión internacional, y deslastrada
de las diatribas partidistas y del flagelo de la corrupción. La Iglesia Católica, a través de sus
instituciones, y particularmente las Caritas parroquiales, diocesanas y nacional, renueva su
compromiso de participar, junto a otras organizaciones, en la recepción y distribución de esta
ayuda humanitaria.
14 Los miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, los órganos policiales y el
Ministerio Público, en el cumplimiento de sus deberes constitucionales, deben obrar conforme
a la justicia y la verdad, y no al servicio de una parcialidad política. Así erradicarán de su seno
las prácticas de persecución y tortura, y resguardarán, defenderán y harán respetar los
derechos de todos, por encima de cualquier interés personal o partidista.
15 Para contribuir a esa renovación nacional, reiteramos nuestro compromiso como Iglesia de
seguir fortaleciendo la fe en Jesucristo que sana y libera, y llevando esperanza a nuestro
pueblo, a través del desarrollo de programas de formación y organización que permitan la
defensa de los derechos humanos, la recuperación de la institucionalidad democrática y la
reconstrucción del país de una forma pacífica 8 . Desde nuestras instituciones educativas,
5
Cf. Exhortación Pastoral del Episcopado Venezolano “Lo que hicieron a uno de estos hermanos míos más
pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt 25,40). Caracas, 9 de enero de 2019, n° 3.
6
Cf. CEV, Petitorio de la Presidencia a la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,
Caracas, 21 de junio de 2019.
7
Cf. Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, art. 5.
8
Cf. CONCILIO PLENARIO DE VENEZUELA, Documento “La Contribución de la Iglesia a la gestación de una
nueva sociedad”, Desafío 4.4
seguiremos brindando una educación de calidad que eleve los valores espirituales y
ciudadanos de nuestro pueblo.
Conclusión: Nuestro agradecimiento y oración
16 Ante la próxima Asamblea especial del Sínodo de los Obispos sobre la Región Panamazónica,
que tiene como tema “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para la ecología integral”,
y que se realizará en Roma en el mes de octubre, pedimos la oración de todos. Que esta
Asamblea sea una ocasión para impulsar la evangelización y atención pastoral, reflexionar y
evaluar la protección y cuidado de los pueblos indígenas y del ambiente en una ecología
integral, que garantice las fuentes de agua y de otras riquezas naturales que son necesarias para
nuestro país.
17 Agradecemos y felicitamos a los sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos, el esfuerzo que
realizan cada día para mantener viva la esperanza y profundizar la evangelización del pueblo
venezolano y, en particular, por las iniciativas para la atención de las personas más
vulnerables. Ratificamos de nuestra parte el “gusto espiritual de ser pueblo”, ya que
pertenecemos a él y buscamos estar cerca de la vida de la gente sin excluir a nadie. 9
Agradecemos también el apoyo que nos brindan el Papa Francisco, así como la Iglesia y los
gobiernos de otros países, y, especialmente de nuestros vecinos, para que podamos continuar
llevando adelante esta obra evangelizadora, y por la atención que brindan a los venezolanos
que han emigrado.
18 En nuestras visitas a las comunidades se nos pide contantemente que recemos por Venezuela.
Tengan la seguridad que lo hacemos todos los días. Hemos apoyado y promovido también
múltiples iniciativas de oración y ayuno para implorar a Dios por las necesidades de nuestro
país y para que podamos resolver en paz los problemas que hoy nos aquejan. Queremos
convocarlos, una vez más a no ceder en el buen propósito de orar con humildad y trabajar con
confianza por el bienestar de nuestro país.
19 ¡Dios es nuestro auxilio! (cfr. Is 41,10). Pedimos la intercesión de Nuestra Señora de
Coromoto por esta noble causa. Con nuestro saludo y bendición.
Los Arzobispos y Obispos de Venezuela
9
cf. Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, n° 268ss .

miércoles, 19 de junio de 2019

9 de junio de 2019

¡Hola a todos!

Hace casi un mes, el 12 de Mayo, P. Juan Carlos tuvo que ir a Argentina por la muerte repentina de su hermano Rubén. Fue duro: estaba celebrando la fiesta patronal de la parroquia en Araguaimujo y llegó uno de nuestros hermanos desde Tucupita, en lancha, para informarle y para acompañarle en su regreso a Tucupita. Como sabéis, la comunicación en nuestra misión es muy difícil, así que al llegar la noticia su hermano llevaba unos días muerto. Con mucho aplomo, Juan Carlos vino hasta Nabasanuka, me informó, agarró sus cosas, me dio algunas consignas y a la mañana siguiente salió para Argentina. Tantos planes... Sólo nuestro Señor y su Reinado son absolutos y duraderos.

Juan Carlos llegó bien a su casa donde pasará unos meses de vacaciones.

En Nabasanuka seguimos caminando, con el corazón acompañando al padre y hermano en su viaje y en su duelo. Toca entrar más rápido, concluir programas y organizar el inicio del año pastoral. El idioma warao es melodioso a mis oídos, como la brisa de las tardes y el canto de los pájaros exóticos. Los manglares, al inicio misteriosos, se van haciendo amigos en el paisaje de los caños, que también comienzan a abrirme sus secretos y sus direcciones.

El 7 de junio, anteayer, celebramos el 2º aniversario de la muerte del P. Damián, un gran misionero capuchino que dio su vida y su amor a los warao del Delta Amacuro y que quiso ser enterrado en Nabasanuka, en el terreno de la misión, donde él viviera durante años. Me impliqué en la celebración y, para darle solemnidad celebramos también las confirmaciones de más de 50 jóvenes y adultos y unas 30 primeras comuniones.

El mensaje de la vida del P. Damián invitaba a los warao a amar su identidad, su pueblo, su cultura y su lengua. Hubo manifestaciones culturales, juegos y competiciones autóctonos y concluimos con un encuentro con algunos de los líderes de las comunidades cristianas.

Todo Nabasanuka se implicó en la preparación, y ha sido un revulsivo para muchas de las comunidades. Unas 630 personas vinieron de lejos, en canoas, remando durante horas, algunos durante todo un día... Nada de bromas!!! Solo verlos llegar era ya impresionante e inspirador. Cierto, el Espíritu Santo quiere caminar en este pueblo y con este pueblo y él quiere dejarle actuar.

Poco les importó a algunos pasar dos días casi sin comer o dormir a la intemperie. La gran Acción de Gracias no quería terminar: cantos, símbolos, mensajes,... algo estaba despertando. Unos evocaban a nuestro Señor Jesucristo, otros al P. Damián o alguno de los misioneros capuchinos, otros a los misioneros y misioneras de la Consolata que han pasado por aquí. Todos llenos de esperanza invocando un cambio desde el gobierno y las instituciones; desde ellos mismos, pero en definitiva un cambio. No podemos seguir así, decían: hambre, enfermedades, falta de acceso a las medicinas y a la diversificación de la dieta, falta de maestros y de escuelas, falta de líderes que orienten y organicen,...

Hoy, fiesta de Pentecostés, he visitado tres comunidades y sigue el entusiasmo y la esperanza. Las ganas de caminar. Niños, jóvenes y adultos, ancianos, parecen poner la esperanza en la misión, en nosotros, misioneros, para que demos ritmo y dirección a su caminar.

Hemos de hacerlo juntos, desde luego, con la luz del Espíritu de la Vida y con su Fortaleza y Sabiduría.

Ahora queda el desafío del cómo. El sistema bancario y monetario actual de Venezuela es un poco complicado para acceder al dinero líquido, y también las transacciones se complican a menudo últimamente. Se encuentran pocas cosas en los almacenes, así que contamos con pocos medios. Bueno, la esperanza y la necesidad aumentarán nuestra creatividad, pero esto no puede detenerse. Los mayores desafíos son el transporte: la gasolina, difícil de conseguir; el medio de transporte, pues la lancha que tenemos en la misión es vieja y necesita ser reparada a fondo; conseguir medicinas y alimentos, conseguir ropa para la gente, sal,... y que nos permitan llegar con todo ello a Nabasanuka...

El Señor es nuestra fuerza y nuestra alegría.

Os dejo con algunas imágenes de lo que os he contado: niños, preparación de la fiesta y la celebración.

Un abrazo en comunión.

viernes, 3 de mayo de 2019

CONOCER PARA AMAR

¡Hola, amig@s!

Volvimos de Tucupita después de conseguir la gasolina... Nos dieron la mitad de lo que el delegado de la gobernadora nos concedió... Paz y bien. Al volver transportamos también a la señora enferma, ya recuperada, con su marido. Los dos pasaron días difíciles en el hospital y en Tucupita, pues vinieron con lo puesto y sin dinero, así que han pasado hambre. En el camino nos enseñaron la receta médica y nos explicaron que en el hospital no le dieron medicinas, así que nos tocó buscarles alguna medicina por aquí. La providencia quiso que al día siguiente llegaran unas cajas de medicamentos que regaló el gobierno para el hospital de Nabasanuka y alrededores (en una semana terminaron las medicinas), así que pudo retirarlos y volver a su casa.

Para ir conociendo a los vecinos y para darme a conocer, organizamos la Eucaristía por grupos de casas. Hermoso ver a todos los vecinos, niños, jóvenes adultos, ancianos, reunidos, compartiendo con toda sencillez el espacio en sus pequeñas casas de madera. Sentados en el suelo la mayoría, en sillas los mayores, cantamos a Cristo resucitado con la alegría, la fraternidad y la esperanza como únicos instrumentos musicales.

En comunidad cocinamos una semana cada uno; es un buen ejercicio de creatividad en el que toca cocinar el ocumo (un tubérculo) y el arroz de formas distintas para no caer en la rutina. Cuidar los detalles construye comunidad.

Dedicamos bastante tiempo a dialogar compartiendo desafíos y sueños, pasado y perspectivas de nuestra misión.

Estos días están comenzando las lluvias y ya vamos viendo cómo sube el nivel del río que, como cada año, llegará a inundar buena parte de la tierra firme, entrando algunos días en las casas, que se construyen un poco elevadas para evitar el agua en lo posible.

Nuestra casa está casi siempre abierta, así que niños y jóvenes pasan buena parte del día con nosotros. No hay casi actividades en las comunidades más allá de la pesca, algo de agricultura (con las crecidas se pueden cultivar pocas cosas), la escuela y algo de deporte. Hay una cancha pequeña en cemento, donde distintos grupos de jóvenes y niños juegan durante todo el día mientras el río no es muy caudaloso. Durante las lluvias se inunda y el único deporte que queda es la natación y el "piragüismo".

La mayoría de los warao prefiere hablar en castellano (es como si diera un poco de dignidad), así que tocará hacer un esfuerzo mayor para aprender el warao. Aprender la lengua de un pueblo es la llave para aprender entenderlo, así nos decía José Allamano, nuestro fundador.

Estos días de incertidumbre en Caracas y las grandes ciudades del país han reavivado cuestiones y esperanzas entre nuestra gente, aunque aquí todo está muy lejos. Todo llega más tarde aquí y con menos intensidad: la política, la comida, las medicinas, los servicios,... Rezamos para que las autoridades busquen siempre el bien del pueblo, de los más necesitados.

Un saludo a todos.

lunes, 22 de abril de 2019

PASCUA EN NABASANUKA

Celebrar la Acción de Gracias cada día a la orilla del río, acariciados por la brisa y acompañados por un coro de aves diferentes en tamaño y colorido, invita a sentirse en comunión con la creación y el Creador, con toda la humanidad... Es cierto, todo está relacionado, como dice el Papa Francisco en su encíclica "Laudato síi".

Nuestra parroquia está formada por unas 100 comunidades warao de 12 a 450 habitantes cada una. Accedemos a ellas siempre por río, en lancha; a algunas podemos acceder en piragua.

La gente es muy acogedora. Llama mucho la atención la pasividad a la cual la política de los últimos años ha sometido a la gente, porque no valía la pena producir ni en los campos ni en algunos de los demás sectores de la economía, porque el Estado subvencionaba sus productos, a veces los regalaba,... así que ahora que no tiene o no puede ofrecer eso, la gente tiene que volver a organizarse y recomenzar desde cero...

La necesidad ha hecho emigrar a muchos warao hasta el norte de Brasil, donde viven en campos de refugiados. Los que quedan aquí intentan sobrevivir con imaginación y tesón para alimentarse, aunque la falta de servicios médicos y de medicamentos hace dura la vida de cada día, sobre todo en los hogares donde hay niños pequeños.

Las celebraciones de Semana Santa (de 2 a 5 por día), han sido muy intensas y bonitas por el número de los miembros de las comunidades y por los procesos que están viviendo. Se hace muy real la necesidad del PASO de la tierra de esclavitud a la tierra prometida, a la VIDA NUEVA EN CRISTO, nueva fraternidad, nuevas relaciones entre las personas, los pueblos y con la naturaleza; por eso, la fe en la victoria de nuestro Señor sobre el mal y la muerte alimenta nuestra esperanza y sostiene nuestro caminar.

Un abrazo.

jueves, 28 de marzo de 2019

CONTRASTES

Tucupita aparece en el horizonte en medio de las aguas, sencilla y misteriosa, acogedora e inquietante.

Hoy hemos visitado con p. Chrispine, al Obispo, D. Ernesto, capuchino, para presentarme y compartir un poco sobre la diócesis.

El palacio episcopal, en piedra, fruto de otros tiempos y otras mentalidades, bello, austero, abierto a los indígenas warao, que se reúnen en sus instalaciones cada semana.

Preguntamos por Monseñor Ernesto en la entrada del Obispado y nos dicen "suban y llamen a la puerta". Así lo hicimos. D. Ernesto responde con tono alegre y acogedor: "pasen!". ¡¡¡Lo encontramos en la cocina, preparando la comida para la comunidad!!! Ahí mismo nos sentamos a tomar café mientras la olla express silbaba.

Muchísima cercanía, humanidad, bondad. Compartimos historias de misión, que rebosan pasión por la gente sencilla y por el proyecto de nuestro Señor Jesucristo de una Nueva Humanidad, Nuevas Relaciones más justas y verdaderas, más pacíficas y equitativas..., más humanas y más divinas.

Quiero guardar cada instante de este encuentro en mi corazón y en mi memoria... por eso no quise perder tiempo en hacer fotos. Después sí, hice alguna del obispado que os enseño:

También por la mañana encontramos al P. Julio, un capuchino español que tiene 83 años, si no me equivoco, y lleva desde los 25 entre los warao. Toda un testigo de bondad, sencillez, de opción y amor a Dios y a un pueblo, el warao, entre los preferidos de Dios. Débil y enfermo, sigue desbordando de pasión. En estos días nos encontraremos para compartir. ¡¡¡Cuánta gracia!!!

Por la tarde, participamos en uno de los encuentros organizativos de la pastoral indígena de Tucupita en el obispado y después participé en la Acción de Gracias en la parroquia de Tucupita, también de estilo colonial, de principios del S. XX; sencilla, y frecuentada también por gente sencilla.

A medio día acompañamos algunos indígenas hospitalizados en el hospital de Tucupita al centro médico donde hacen radiografías. Uno de ellos tuberculoso, tres niñas entre 2 y 5 años, una de ellas con síndrome de Down, muy bella y simpática. Los acompañaba también un agente de pastoral indígena, para que los atiendan como a los demás. A causa de los apagones hay un gran número de pacientes que espera los servicios de rayos...

Hasta la próxima.