sábado 5 de diciembre de 2009

Dando vida

sábado 10 de enero de 2009

Querida famila, ¡feliz año nuevo!
Gracias por vuestras noticias, que compartimos con alegría.
Desde nuestra tierra roja, quizás por la sangre de tantos mártires e injusticas, nos sumamos a la esperanza de la humanidad que cree en un mundo nuevo, en un hombre nuevo.
Queremos gritar paz y justicia, perdón y reconciliación.
Queremos comprometernos en todo esfuerzo por una más justa distribución de los bienes de la tierra y de los bienes de nuestro país.
Reafirmamos nuestro compromiso por la constucción de un Congo de justicia y de paz, de libertad y fraternidad, de igualdad de oportunidades y de solidaridad desinteresada.
Pedimos a nuestros vecinos y a los lejanos que nos dejen crecer, que nos dejen reconstruir nuestro país, nuestras vidas, que se acerquen a los bienes de nuestro país por las vías normales y justas del comercio.
Creemos que las masacres pueden terminar, que los abusos hacia los niños y adolescentes, que son convertidos en niños soldado pueden terminar, que las familias pueden reconciliarse y la paz reestablecerse.
Para ello contamos también con vosotros:
no volváis la cara, nuestras vidas están también en vuestras manos, en vuestro modo de consumir y en vuestro modo de asociaros y de actuar para que los gobiernos de los países poderosos y también el gobierno de la RDCongo busquen nuevas estrategias para su desarrollo y bienestar y para el desarrollo y bienestar de los otros.
Feliz año nuevo...solidario.
Andrés

lunes 3 de noviembre de 2008

30 Octubre 2008

¡Hola, familia!

Algunas noticias desde Bayenga

Desde la última vez que os escribí hemos tenido mucha actividad por estas tierras: visita de p. Alonso, antiguo provincial; visita de laicos: Paco y Fini, que nos ayudaron técnicamente para instalar una antena parabólica para ver algunos canales de televisión (cosa inédita por estos lares), una pequeña antena que nos capacita para captar el internet aunque no tenemos la ASDL ni mucho menos y no recibimos la señal todos los días, pero ya es un pequeño milagro técnico que nos saca del aislamiento. También estuvieron por aquí el joven matrimonio italiano Sara y Andrea, enamorados de los niños, ofrecieron un servicio fantástico a los niños malnutridos de Isiro. Son familia del hermano Doménico, que trabaja en Isiro desde hace años y ahora la Consolata nos une en una familia sin fronteras.

P. Enrico volvió en forma (con sus 81 años) de su visita médica en Italia, pero tuvo que hacer unos exámenes médicos un mes después de su regreso, a causa de unas molestias intestinales que no pasaban.

En ese período, acogimos a tres miembros de la Fundación Albihar, de Granada, que están colaborando activamente con nuestras misiones en la R.D. Congo. Fue una ráfaga de viento fresco que nos trajo noticias, esperanza y fraternidad. Gracias.

Llegó también Joe, seminarista de la Consolata, colombiano, proveniente de Brasil donde cursó los estudios de teología. Con él llegó aire fresco y nos está ayudando a concretar nuestro programa de trabajo pastoral parroquial dando una especial atención a los pigmeos. En principio venía para un año, aunque parece que está a punto de volver a Colombia. A ti también gracias, Joe, por tu amistad ofrecida y alegre, por tu autenticidad y tu sinceridad; que nuestro Padre Bueno te bendiga y acompañe tu caminar.

Ahora, a inicios de este mes de noviembre, las expectativas se vuelven un poco sombrías: voces de guerra, que cambiarán el ritmo de vida y trabajo de todos. Es tiempo de alimentar la esperanza con acciones concretas desde el interno del país, pero también y sobre todo desde el extranjero, desde ahí, desde Europa, pues parece que este conflicto que no se termina de apagar desde 1998 tiene su origen en los intereses del norte. En vuestras manos, hermanos, nuestras vidas. Necesitamos que compréis menos teléfonos móviles, que disminuyáis el consumo de productos de alta tecnología elaborados don el coltán, necesitamos que digáis a los gobiernos del norte que podéis vivir bien sin tanto consumo, que estáis dispuestos a perder privilegios y a bajar un poco vuestro nivel de vida. Necesitamos que pidáis que dejen al Congo decidir sobre sus materias primas... Organizaos, manifestaos, que se oiga vuestra voz, que se oiga nuestra voz a través de la vuestra, que las miles ocupaciones y distracciones de esa sociedad activista no dejen que se corte el hilo de esperanza que ahora nos sostiene.

No nos basta la ayuda humanitaria que tranquiliza conciencias (aunque también tranquiliza nuestros estómagos), necesitamos también que cese esta inestabilidad dictada por los mercados y los intereses del norte, necesitamos que nos dejéis empeñarnos con todas nuestras fuerzas y con todos nuestros recursos en el camino de desarrollo y de reconstrucción de un país enorme, difícil de gobernar por su falta de estructuras y con una democracia aún “en periodo de lactancia”. Que los intereses del norte no nos compliquen más aún las cosas.

Un abrazo a todos. Vuestro hermano Andrés