domingo, 18 de diciembre de 2016

Encarnación

¡¡Felicidades!!

La estrella que ilumina las tinieblas llenándolas de claridad y esperanza pasa también por Bayenga.

Una nueva humanidad, un nuevo mundo es posible si dejamos a la estrella del AMOR y de la VIDA indicarnos el CAMINO.

Queremos que nuestra escuela itinerante sea esa luz que siembra la Vida Nueva a todos, especialmente a los pigmeos.

A todos los que nos animáis y acompañáis,a todos los que nos apoyáis de una u otra manera, gracias de corazón en torno al misterio de la Encarnación.

martes, 13 de diciembre de 2016

Escuela itinerante

Os incluimos aquí algunas fotos de la escuela itinerante que llevamos con Elisabeth por los campamentos pigmeos:

¡Proteger al grupo!

Hola a todos!

Nos acercamos a la gran alegría de la Encarnación, así que quiero compartiros algo de la nuestra.

Mientras más me sumerjo en la literatura sobre el pueblo pigmeo, más respeto me da hablar o escribir sobre ellos.

Existe una gran diversidad entre ellos, incluso entre los pigmeos de un mismo país. Es una riqueza que evoluciona, porque hablamos de personas que se interrelacionan entre sí y con personas también de otros pueblos, que tienen también culturas distintas.

Me limito a hablar de los pigmeos que conozco dentro de los límites del territorio de nuestra parroquia de Bayenga. Ya sabéis que viven en campamentos de entre 40 y 100 personas con lazos de parentesco bastante estrecho.

Parece ser que, de un modo no siempre consciente, este pueblo minoritario tiende a proteger su número.

Las parejas se forman entre personas de distintos campamentos, y a menudo son instrumento de alianza entre familias, que se unen para cazar juntos y compartir territorio de caza.

Tradicionalmente los matrimonios se hacen por intercambio (aunque últimamente pierde fuerza esta tradición): si un hombre del campamento A toma una mujer del campamento B, la familia del hombre del campamento A debe ofrecer una mujer al campamento B, para que pueda producirse el intercambio.

Otra tradición orientada a mantener el número es la de "rescatar al difunto". Es decir, cuando alguien del campamento A habita en el campamento B y muere en el campamento B, se busca el modo de igualar la relación numérica. Hemos visto dos modos de hacerlo:

  • Los hombres con fuerza para cazar del campamento A se desplazan al campamento B para tomar una mujer joven que pueda dar hijos, y así devolver el equilibrio numérico al campamento. Este proceso se lleva a cabo a veces por la fuerza y a veces tras varios días de diálogos en busca de un acuerdo.
  • Los hombres fuertes del campamento A se desplazan al campamento B para recuperar el cuerpo de su familiar y para eliminar una persona del campamento B. Gracias a Dios, este último método ha caído en desuso.

Vemos también durante el entierro de bebés o niños aún pequeños algunos ritos que muestran la intención de hacer venir un nuevo niño al campamento: atan una "pequeña liana" al pie o al dedo del pie del niño que están enterrando, de manera que tras haber vertido la tierra en la tumba, el extremo de la fina liana es atado a un pequeño trozo de rama verde, tensándolo, como queriendo tirar del seno creador de Dios una nueva criatura que venga a ocupar el espacio que el niño difunto ha dejado.

Detrás de estas tradiciones leemos la importancia que este pueblo da a la vida y su deseo de sobrevivir ante la continua amenaza de la enfermedad y la muerte, que merman su número y los hace débiles.

También este pueblo espera "Otro Mundo Mejor", "Otro Mundo Posible" que intuyen dentro de sus corazones, y por el que suspiran y luchan; así, en este anhelo de Vida Nueva van dialogando con otros pueblos, culturas, tradiciones, de manera que van encontrando nuevas respuestas a su anhelo de Vida. Cansados de soluciones violentas, acogen con agrado la opción por la Vida, por la Esperanza, por la Fraternidad, por la Alegría... Luz en sus corazones, Luz para todos los pueblos.

¡¡¡Un saludo a tod@s!!!

lunes, 31 de octubre de 2016

Obras son amores y no buenas razones

Sí, es un gozo poder abrazar a un niño enfermo de lepra, ver cómo una sonrisa va remplazando miedos y complejos...

Desde hace unos años intentamos animar y sostener los esfuerzos del personal sanitario de los dispensarios estatales que actúan en la zona que abarca nuestra parroquia. Lo hacemos sobre todo porque nos encontramos a menudo con personas pigmeas (también bantú) afectadas por la lepra y la tuberculosis.

El mismo criterio mueve nuestra misión; el mismo método: el amor. Ser testigos del amor de nuestro Señor.

Queremos prevenir la enfermedad, sensibilizar a las personas para que se dirijan a los centros de salud si sospechan que estas enfermedades los acechan, acompañar a las personas hasta su total curación.

Así, a través de contactos aquí y allí; con la ayuda de Fundación Albihar, de Uyamaa, de Acción Damián,... con la ayuda in situ del personal sanitario que trabaja en el perímetro de nuestra parroquia y con la ayuda de dos agentes de salud pigmeos y de voluntarios pigmeos, estamos lanzando una campaña de sensibilización y diagnóstico precoz de la lepra y la tuberculosis en la zona de la parroquia.

Nuestra prioridad son los últimos, los pigmeos, pero es necesario erradicar estas enfermedades en toda la zona, para garantizar que no se darán más casos.

El desafío es grande, porque a causa del seminomadismo de los pigmeos, hay interrupción en la toma de medicamentos, lo que provoca resistencia de los bacilos a las medicinas que el sistema sanitario del país nos ofrece.

Por eso la sensibilización y formación de un buen número de pigmeos en el mayor número posible de campamentos es necesaria, para poner freno definitivamente al avance de estas enfermedades.

Queremos que nuestra presencia y nuestras relaciones con enfermos y agentes de salud, con pigmeos y bantú, transmitan amor, esperanza, confianza, Vida Nueva y Vida en Abundancia, también gracias a vosotros y a muchos como vosotros que nos apoyáis.

Gracias a todos, y gracias a Dios.

Otro mundo es posible.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Alfabetización, itinerancia, identidad, capacitación

Estas cuatro palabras podrían ayudarnos a resumiros el rostro que está tomando el acompañamiento de las personas pigmeas que conocemos.

Como decíamos en la entrada anterior, nos proponemos acompañar, más que guiar: escuchar, observar, entender, conocer..., al mismo tiempo que intentamos darles herramientas para hacer su propia introspección como personas, como pueblo, y una relectura de su historia que les capacite para "poseer" y expresar su identidad y así, poder dialogar con la diversidad de los otros pueblos y culturas, escogiendo sin complejos lo que quieren compartir y lo que no.

Ésta es una carrera de fondo y queremos empezarla de puntillas, sin mucho ruido ni prisas. Nuestros principales colaboradores son los niños, las madres, los ancianos. En ellos encontramos alegría, cariño, ilusión, raíces, experiencia, vida...

Escuchándolos soñamos cómo transmitir lo que ellos quieren aprender, cantamos, dibujamos en el cuerpo, en el suelo, en el papel y en el corazón, con los lápices de la esperanza y del cariño, preparando un futuro para su pueblo junto con el resto de la humanidad.

El pupitre sobre el que nos apoyamos es la tierra unas veces, un camastro de cañas otras veces, las rodillas otras... siempre sostenido sobre cuatro pilares: la cultura del pueblo pigmeo, la cultura de la humanidad, la cultura de la esperanza y la cultura de la Nueva Humanidad que propone Jesucristo.

El criterio base de nuestra pedagogía está sugerida también en la canción de Silvio Rodriguez: "Sólo el amor". Sí, amar la arcilla con que hemos sido moldeados, con virtudes y defectos, presente y pasado... Amar el tiempo de los intentos...

Sólo el Amor engendra la maravilla, sólo el Amor regenera, sólo el Amor convierte en milagro el barro.

No hay camino, se hace camino al andar.

Continuará