jueves, 24 de diciembre de 2015

Feliz Navidad

Recordando y añorando la venida de nuestro Señor.
Recordando sus pasos, su Camino y añorando su Reinado,
añorando la nueva humanidad que nos propone.
Felicidades con Esperanza.

Andrés

domingo, 23 de agosto de 2015

Han matado a Natho

La pregunta que la Palabra de Dios nos ha regalado hoy es preciosa para mi alma y mis oídos: “¿a quién eliges? ¿A Dios? ¿por quién quieres vivir? ¿quién soy Yo para ti?...”
De muchas maneras la pregunta resuena profunda en mi corazón y la percibo como una invitación a la autenticidad a la totalidad de mi compromiso: pasión, intensidad, fidelidad...
Por el camino deslizante y fangoso, hasta llegar a la capilla de Bingo, me repetía la pregunta y con alegría veía la fidelidad que Dios me ha manifestado durante 23 años de consagración.
Por mi parte percibo pasión, fidelidad, mezclados con frialdad y relajación, dudas...
Por su parte,... ¡Qué fidelidad, qué confianza, qué pasión!
Llegado a la capilla, la gente, que llegaba despacio y con retraso a causa de la lluvia, sus saludos y su afecto me llenan de alegría.
Las confesiones han sido un tiempo exquisito de misericordia y de gozo de ver tantas personas levantarse con un gracias sincero de quien se ha encontrado con aire fresco, con la misericordia de Dios.
He visitado a los enfermos, algunos aislados... Hemos hablado, han comulgado, nos hemos alegrado juntos con el don de la fraternidad, hemos compartido un caramelo y ¡adelante!
A 10 km más o menos, encuentro un grupo de pigmeos que transportan el cuerpo sin vida de Natho, una joven mujer pigmea, que fue abatida el viernes pasado en la selva. El cuerpo, en descomposición, olía terriblemente. La sangre aún líquida, goteaba. La transportaban atada a una gran rama y envuelta en un gran saco de plástico. Ataviaron así el cuerpo inerte de Natho, para poder sacarlo de la selva sin engancharse demasiado con los árboles y arbustos. Un hombre delante, otro detrás...
Llegando al campamento, los bantús, me piden que me quede para ayudarles a pacificar las cosas, pues la chica entró en la selva con su marido llevando equipaje de algún bantú. Una vez allí, parece que otras personas quisieron forzarla y, ante su negativa o para evitar que hablara, le dispararon dos veces en el tórax.
Las autoridades del Estado enteradas, se alertaron por el posible peligro de venganza de los pigmeos; así que, en lugar de buscar informaciones sobre lo ocurrido y sobre los asesinos, regañaban a los pigmeos por entrar en la selva donde hay tantos peligros...
Los pigmeos no querían escuchar a los jefes bantú y los jefes, en lugar de comprender a quien ha perdido una hija asesinada, se enfadaban con los que lloraban a alta voz y con los que les pedían responsabilidades.
Falta de delicadeza y de responsabilidad por igual para todos los ciudadanos que viven en su jurisdicción.
En medio de todo ese dolor y de toda esa rabia y miedo contenidos, la luz de la Vida y del Amor, de la Ternura y la Paciencia brillaba a través de gestos de misericordia, de compasión, de fraternidad entre los pigmeos, entre algunos bantú y los pigmeos... Consejos, caricias, silencios que acompañan, gestos de generosidad, ...
Rezad para que sepamos acompañar este proceso aportando la luz del evangelio.
Hoy, desde esta realidad nuestro Señor me pregunta de nuevo “¿tú también quieres irte?”
Un abrazo.
Andrés

lunes, 8 de junio de 2015

Lepra y Tuberculosis

Después de este largo silencio os doy algunas noticias de los meses pasados:

Durante nuestras visitas de sensibilización y primeros auxilios a los campamentos hemos encontrado varios casos de lepra y de tuberculosis.

Desde el 2007 hasta hoy hemos debido asistir a la muerte de más de 20 pigmeos por tuberculosis, y en la totalidad de los casos murieron esperando el resultado de las muestras que recogimos con ellos para diagnosticar su enfermedad. Sólo después del diagnóstico habrían recibido el tratamiento de rifampicina que la OMS ofrece gratuitamente, para erradicar la enfermedad.

La lepra, que parecía erradicada, está saliendo a la luz con nuestras visitas, pues estamos fotografiando los enfermos para demostrar la necesidad de un rápido diagnóstico y tratamiento, ya que en los campamentos donde no han sido tratados los enfermos, constatamos una gran difusión de la enfermedad, sobre todo en los niños.

Esto nos ha llevado a movilizarnos para reforzar el trabajo que se hace en la zona de salud. Hemos informado a los responsables, también en la capital, y a nuestros amigos y bienhechores en España.

Así, con la colaboración de la Asociación Latiendo con el Sur, los Laicos Misioneros de la Consolata y la Fundación Albihar, hemos conseguido tres microscopios donados por un particular, la Universidad de Granada y la Universidad de Jaén.

Hemos conseguido también la ayuda de Farmaoptics y de la Clínica Maxillaris de Jaén, para poner en marcha el centro de diagnóstico y tratamiento de la lepra y la tuberculosis en Bayenga.

Desde este centro, en coordinación con la red oficial de salud y con la ONG Action Damien, intentaremos agilizar los diagnósticos y seguir los tratamientos de los enfermos hasta erradicar estas dos enfermedades en el territorio de nuestra parroquia.

Ahora estamos contactando un técnico de laboratorio para que sea responsable del laboratorio y que pueda formar a dos pigmeos (una mujer y un joven) que colaborarán con él.

Una vez contactado, el técnico irá a Isiro para seguir una formación específica durante una semana y después montaremos el laboratorio en Bayenga.

Estamos pensando también en sensibilizar y formar específicamente a todos los agentes de salud que trabajan en los 7 dispensarios que funcionan en la parroquia y después a toda la población según grupos de interés, para que todos se sientan implicados en esta batalla por la vida, que no conoce razas ni edades.
Manchas características del
inicio de la lepra.
Etapa más avanzada de la lepra.
Rostro afectado por la lepra. Etapa avanzada: mutilaciones.

martes, 9 de diciembre de 2014

Matrimonio pigmeo

Aquí os presento otra danza, otra ceremonia, que se está perdiendo, pero que cuentan y reviven con orgullo y alegría. Es la danza que "bendice" el "matrimonio por intercambio".

Hace unos días encontré a Bomao algo triste. Al preguntarle me dijo:

- Un chico ha “raptado” a una de mis sobrinas.

- ¿Qué quiere decir esto?
- Que quieren estar juntos, hacer una familia.

- ¿Por qué la rapta entonces?
- Porque la mamá de Msima (así se llama la chica) quería que terminase la escuela primaria antes de formar una familia.

- Ya entiendo, entonces se han puesto de acuerdo y se han ido a escondidas. ¿A dónde?
- Cuando esto sucede, el chico lleva a la chica a su campamento, donde su familia esperará la llegada de la familia de la chica para hablar y darse condiciones. Aunque a menudo la chica se queda con el chico, puede darse también el caso de que la familia de la chica no acepte para nada la unión (alianza) con la familia del chico, y entonces se vuelven al campamento con la chica y se acaba el rapto y el proyecto de familia.

- ¿Siempre sucede así?¿a través del rapto?
- No, antes la familia del chico, después de haber visto una chica simpática, guapa, amable, iba a encontrar la familia de la chica y le decían: “Nos gusta tu hija para nuestro hijo”.
Entonces se ponían de acuerdo y la familia del chico buscaba en el seno de su propio campamento una chica que sería ofrecida como mujer a otro chico del campamento de la novia; así “remplazarían” la chica que vendría.

(Con mayor o menor conciencia, los campamentos pigmeos que conozco intentan conservar su número a través de estos intercambios y otros un poco más complicados que explicaremos más adelante).

- ¿Todo sucede en un solo día?
- No. Una vez que los jóvenes han sido interpelados y han aceptado el intercambio, se procede a las ceremonias, porque son dos. Primero la familia de la primera chica solicitada la acompaña al campamento del chico en la fecha determinada por las dos familias.
Una vez allí, la chica permanece en una choza con otras chicas y mujeres del campamento del chico, hasta el día de la ceremonia.
Durante este tiempo, ella permanece como escondida, se hace una celosía de bambú ante la puerta de la choza, para evitar las miradas; el chico puede entrar y hablar con la chica, pero siempre en presencia de otras mujeres del campamento.
Las mujeres que acompañan a la chica los días previos a la ceremonia la aconsejan sobre el chico, sobre la vida en el campamento, sobre la vida de pareja,...
También le enseñan cómo danzar el día de la ceremonia.
Mientras tanto, los pigmeos de los campamentos cercanos y lejanos que han escuchado la noticia del intercambio, van llegando poco a poco al campamento. La fiesta, la ceremonia propiamente dicha comienza el día en que el jefe del campamento ve que se puede celebrar: la gente ya ha llegado, tienen bastante comida y bebida,...
Normalmente la gente se va agrupando por campamentos a medida que van llegando a la fiesta. Si pasan varios días de espera, pueden hacer su kembelendu (choza de hojas y ramas en forma de iglú) o un hangar con ramos de palma, para protegerse del sol y de la humedad de la noche.
Pasan los días de espera cantando, danzando, buscando algo de comida y bebida para la ceremonia,...
El día indicado, todos danzan. No se coloca el típico bastón de la danza en medio, porque no se busca formar otras parejas, sino celebrar la unión de los dos “elegidos”.
Cuando la danza ha caldeado el ambiente (durante la jornada, no durante la noche) sale la novia de la casa ataviada con plumas de gallina en la cabeza, vestida con dos pequeñas piezas de tela escondiendo su sexo, una delante y otra detrás y por encima de ellas, sobre todo cubriendo sus caderas, tiras de hojas de banana; todo ello atado en torno a una cintura hecha también en fibra vegetal. Lleva el torso desnudo y un pañuelo grande colocado como una bandolera (hay quien dice que representa la maternidad, pues llevamos muchas veces así al bebé). Durante la danza, la novia mueve rítmicamente la cabeza en medio del grupo. Entonces el chico se va acercando a ella también danzando. Bailan así durante un buen tiempo, hasta que se cansan y se sientan en la paillotte juntos, viendo la danza de los demás, que vienen a bailar ante ellos trayéndoles también pequeños presentes..
Después la gente come y bebe y se van dispersando poco a poco. La fiesta termina.
Después de unas semanas de descanso, el campamento del novio acompañará a su hermana o su prima hasta el campamento de origen de su mujer, donde la ceremonia se repetirá paso a paso, como ya he explicado.
Todo sucede en un ambiente de alegría, aunque a veces la chica llora porque cuesta separarse de la familia y de la vida del campamento.

- Pero luego puede seguir viéndose con su familia, ¿no?
- Sí, se visitan y pueden pasar incluso largas temporadas en los campamentos de origen, pero ya sabes que tu campamento es el de tu marido.
Si el marido muere, su familia intentará convencer a su mujer y el hermano menor del difunto para que formen pareja. Darán la mujer al hermano menor del difunto. Pero si uno de los dos no acepta, la viuda puede volver a su campamento de origen o quedarse en el campamento del marido cuidando a sus hijos.

sábado, 1 de noviembre de 2014

La Danza de la Miel

Hola, amigos, hoy os escribo sobre algo que podríamos llamar danza, pero que también tiene algo de ritual, invocación,  oración en el seno del pueblo pigmeo. Pero prefiero no comentarlo sino ofrecéroslo, esta vez sin fotos.

Uno de los alimentos más preciados para los pigmeos es la miel. En torno a él hay incluso una danza, un ritual propiciatorio. Dejo hablar a varios ancianos pigmeos sobre ello:

- Papa Bambinopimba, veo que os gusta mucha la miel.
- Así es, la miel es nuestro alimento, el de los pigmeos.

- ¿Cuál es el periodo de recogida de la miel?
- Cuando los bantús empiezan a recoger los cacahuetes (junio-agosto sobre todo -aclaración mía-).

- ¿Todos los años hay miel?
- Hay años que no hay mucha miel, las abejas se van a otros bosques...

- ¿Qué hacéis entonces?
- Cada año, en cualquier periodo, más sobre todo algunos meses antes de la producción de la miel (abril-mayo especialmente -aclaración mía), hacemos la danza de la miel, para atraer las abejas a nuestros bosques y obtener mucha miel.

- ¿Cuánto dura esa danza?
- Alrededor de un mes. No la puede hacer un solo campamento. Quien convoca la danza busca primero miel en la selva; cuando tiene bastante, empieza a llamar a los campamentos vecinos, para la danza de la miel.

Poco a poco van llegando los miembros de los otros campamentos y empieza la danza. Cada día, sobre todo al ponerse el sol, después de haber comido y bebido, danzamos, niños, jóvenes, adultos, ancianos,...

Los días van pasando y el número de personas va aumentando. La danza va tomando más intensidad. Hasta que quien ha llamado a los otros campamentos ve que ha llegado el momento de terminar la danza. Entonces ese día es anunciado, la gente va a caza, se recogen iñames silvestres, patatas dulces, mandioca, algunas hojas de mandioca y algunas legumbres, quizás un antílope,... ese día se come bien y se bebe bien.

- ¿Qué bebéis?
- Vino de rafia a veces destilado, otras no.

- ¿Cómo hacéis la danza ese día?
- Hay dos momentos importantes:

Primero, el que ha convocado a los otros campamentos hace un agujero en el suelo, en el centro del campamento, donde se bailaba todos los días. En ese agujero se introduce una cacerola con miel, mucha miel. Los hombres de los distintos campamentos disputan entre ellos para ver quién coge antes la miel. Es como una pelea divertida, un juego. El primero que consigue alcanzar la miel es aclamado por todos y su campamento obtendrá más miel que el de los demás en ese año. Acto seguido, todos los demás se abalanzan sobre la miel y unos la comen, otros se la esparcen por el cuerpo, por la cabeza...

Una vez terminada esta competición lúdica, comienza la danza de la miel propiamente dicha. Todo en el mismo día, ya al atardecer. Son los ancianos y los adultos los que participan; también algún joven, para que aprenda el rito.

- ¿Todo en el mismo escenario?
- Sí, se enciende una hoguera en medio del campamento; nos disponemos por campamentos en torno al fuego y el anfitrión vierte un poco de miel en el fuego; acto seguido, mientras danzamos, cada uno empieza a gesticular para atraer el humo de la miel que se quema hacia su grupo, atrayendo así las abejas y su producción hacia su campamento.

- ¿Hay algo más de particular que se haga durante la danza?
- Durante esta última danza vamos con el cuerpo decorado de color rojo (onguue), que extraemos del árbol onguue. Nos decoramos la cara, los brazos, el pecho, las piernas,...

Danzamos con pequeños cuchillos tradicionales y simulamos una pelea mientras danzamos. Cuando acaba esta danza, bien entrada la noche, nos vamos a descansar y por la mañana, poco a poco, nos vamos separando, volviendo cada uno a su campamento.

- Dimanche (es un adulto de otro campamento, un gran cazador), Bambinopimba me ha contado cómo es la danza, pero ¿cómo recogéis la miel?

(Dimanche ríe ante la pregunta).

- Durante nuestros paseos e incursiones en la selva, vamos siempre atentos a muchas cosas, para ver lo que podemos comer o cazar, o recoger; vamos con los ojos atentos a los peligros también.

Cuando uno ve una colmena de abejas puede saber si ya hay miel en él. Entonces hace un signo bajo el árbol, que indica a todo pasajero que esa miel me pertenece. Si es un niño o una mujer el que ve la miel, hace el signo, pero es el papá o el marido quien subirá a por ella.

- ¿La recoges enseguida, el mismo día?

(Dimanche ríe de nuevo).

- No, hay que esperar a que la miel madure, que se vuelva un poco densa; normalmente corresponde a la época de recogida de los cacahuetes.

Entonces, por la mañana, antes del alba, nos levantamos (normalmente han de ser dos o tres los que van a recoger la miel), cogemos unas cuantas ascuas envueltas en unas hojas, un fajo de hierbas, un machete y un hacha, una cesta (esoa) hecha con hierbas y hojas, una cuerda de liana y nos dirigimos a la colmena. Una vez bajo el árbol, uno de nosotros, normalmente el que ha visto la miel, sube al árbol y, poniendo las hierbas sobre las ascuas, comienza a soplar al humo en dirección a la colmena, para aturdir a las abejas.

Cuando ya han respirado bastante humo, se empieza a abrir el orificio de la colmena con el machete o con la pequeña hacha. Las abejas empiezan a picarte por todo el cuerpo, pero tú te aguantas y sigues abriendo el orificio hasta que entra la mano y puedes sacar los pedazos de colmena llenos de miel.

Una vez que la cesta está llena, la haces descender con la cuerda. Los que están abajo tienen que vaciarla rápidamente y tiran de la cuerda para que vuelvas a subirla, mientras tanto las abejas siguen picándote por todo el cuerpo.

- ¿No abandonas y bajas?

(De nuevo ríe).

- No, tienes que resistir hasta que terminas de vaciar la colmena de miel.

- ¿Cómo resistes en el árbol?
- A veces te sujetas sencillamente con una mano, a veces subimos con una cuerda que pasamos por detrás de la cintura o por los muslos de las piernas y estás como sentado.

- Bueno, cuando has terminado el trabajo y bajas, ¿cómo haces para disminuir el dolor de las picaduras?
- Te echas agua en el cuerpo y cuando llegas al campamento te frotas con aceite de palma; el desasosiego disminuye.

- ¿La miel que llevas al campamento es para ti solo y para tus hijos?
- No. Sobre todo cuando estamos en la selva, la miel, como todo lo que cazamos o recogemos, es dividida entre todos. Todos tienen derecho a una parte. Otra parte se venderá en la aldea; pero la primera miel que se recoge es el masaakyio, como sucede con la caza: es consumida sólo por nosotros, los del campamento.

- Gracias, Bambinopimba, gracias, Dimanche. Llamadme este año a una de vuestras danzas para que pueda verla y hacer fotos.
- ¡Claro que sí y a ver si otro día hablamos de la caza!